El desarrollo de aplicaciones para la salud abarca el software que un centro sanitario emplea para organizar su actividad diaria: la agenda de pacientes, el historial clínico, la trazabilidad del mantenimiento o la conexión entre los equipos de electromedicina y los sistemas de información.
Estas herramientas se diseñan a partir de los procesos reales de cada centro, porque una consulta de dos gabinetes y un hospital con varias plantas no organizan la información igual. El punto de partida siempre es el mismo: entender qué datos se manejan, quién debe acceder a ellos y en qué momento. A partir de ahí, el software se construye alrededor del flujo de trabajo existente en lugar de obligar al centro a cambiarlo.